




El paisaje es abrasador. No caliente, no: abrasador, sobrecogedor. Todas esas lucecitas regadas allá abajo, su clamor, su… ¿esperanza? Elevan su grito al cielo de la madrugada, negro, hostil, pronto a cambiar…
A lo largo del tiempo me he dado cuenta que la gente que dice ser la más abierta es del todo la más cerrada. Conciben su verdad como la única y están dispuestos a defenderla de múltiples maneras, todas ellas ridículas y llenas de un enorme temor al más puro estilo católico. Su vanidad es temor de sí mismos, de encontrarse en falta ante la lista que ellos mismos definieron como su carta de presentación.
El carácter permisivo. La trampa. La lucha. Da risa ser como se es, pues si tuviéramos que sufrir la oportunidad de tratar con nosotros mismos, no podríamos más que disimular nuestra propia burla.
Muchos, al toparse con un ejemplo de sí mismos frente a otro, no pueden más que desatar su asco así como si vomitaran justo tras verse en un espejo.
- – - – -
Diálogos monólogos. En la prístina claridad del silencio, un rumor encuentra su lugar. En la profundidad de las horas donde se ensaya la muerte, agua recién vertida diluye la insensibilidad del tener qué… No oigo mi voz: escucho el orden fundamental que está unido al destino que me llama, a mi asunto en particular, y me conecto de nuevo a la ruta.
Like this:
Like Loading...
Puños de gente así para aventar al cielo, se han autodefinido (según ellos) de una forma tan rígida, y por qué no, ridícula, que les causa terror salir de ella, “Yo soy así”, “Yo hago esto de esta forma”, “A mí me gusta esto y lo demás es un asco”.
Yo creo que todos tenemos algo de eso, jajajja, yo no, nunca soy así porque soy de esta otra…..